dante1944

Dante E. Zegarra López, Periodista, Arequipa (Perú)

miércoles, mayo 04, 2005

Sin ánimo de polémica...

¿Un pacto “ético” electoral?

por: Jorge Carlos Beneito
Los romanos, los romanos del Imperio Romano, o sea, hace 2000 años, fueron los que elaboraron lo que conocemos como el Derecho Romano, esa pesadilla especial bien conocida por nuestros estudiantes de Derecho. Pero hay que reconocer que aquellos romanos sabían lo que hacían y lo hicieron bien. Uno de sus principios todavía reza así: “pacta sunt servanda” (los pactos son para cumplirlos).

Parece de sentido común si es que va a ser posible la convivencia civilizada. Muy lejos de la Roma antigua en la distancia y el tiempo, recuerdo, sin ir más lejos, nuestro Chinchero de 1974. Era hermoso ver todos los Miércoles cómo a un costado de la plaza, frente a la iglesia, colocaban una mesa, se sentaban unos comuneros de edad avanzada y se iba reuniendo la gente “de los cuatro ayllus”. Todo el que tenía un pleito con alguien podía presentarse. Había explicaciones de las partes, había discusiones acaloradas y ánimos exaltados, y cuando todos habían dicho lo que tenían que decir, los mayores que presidían le decían a cada uno lo que tenía que hacer o que pagar y todos decían ‘amén’.
Era hermoso ver aquello. Sin papeles, sin firmas, sin compromisos las cosas se
solucionaban de la forma más simple. Era hermoso contemplar cómo se cumplía la
palabra dada.

De los romanos nadie hubiera podido decir que eran incultos. De los comuneros del Chinchero de hace 30 años, alguno tal vez podría decirlo. Lo que sí es claro es que la cultura no va pareja con la humanidad. Los romanos, si no se cumplían los pactos, tenían a su disposición unos cuerpos de ejército, que llamaban legiones, y que se encargaban de solucionar el problema. Los comuneros de Chinchero, en su humanidad, cumplían sus compromisos, si queremos, “porque tenían que hacerlo”, pero fundamentalmente porque estaba detrás, como testigo, toda la comunidad.

Nadie hablaba de “ética”, no había “pactos éticos”, sólo había pactos, acuerdos, y punto. En realidad es que no hay por qué hablar continuamente de “ética”. Porque, o bien uno tiene la ética puesta porque es ético, o no la tiene y entonces tampoco funcionan los pactos. Al final, cualquier cosa se podría hacer en nombre de la pobre ética que sería la gran perdedora. Ocurre algo semejante a lo que pasa con los derechos humanos. Convengamos en que es también un término demasiado manoseado y que ha perdido mucho de su valor. ¿Sabe por qué? Porque cuando se usan los derechos humanos como piedras que arrojarle al enemigo de turno, y todos hacemos lo mismo, es que nadie se ha enterado de lo que son, o no quiere dejarse guiar por esos derechos.

Oímos hablar de un “pacto ético electoral” para el 2006 y uno piensa, ¿pacto ético?, los pactos no son éticos. Los pactos son pactos y los éticos son, en todo caso, los que los firman. Naturalmente que ahí está el problema. Estamos viendo cómo en nombre del poder de grupo se está manipulando estos días la relación con nuestros vecinos de las fronteras norte y sur. Estamos viendo cómo, mientras se dicen cosas muy subidas de tono contra Chile, en la misma semana se negocian ventas de gas. Según otras noticias de prensa, estamos viendo cómo hay políticos que pagan miles de dólares por servicios “poco claros” y luego, encima, son estafados. O sea, que ni saben hacer bien las trafas. Estamos viendo cómo se va al extranjero nuestra riqueza energética sin que haya un plan de aprovechamiento interno para el bien de nuestra población. Estamos viendo cómo se entra con prisas sospechosas a firmar tratados de libre comercio sin un debate nacional apropiado, dada la enorme trascendencia del asunto. Soportamos cada día frases como “con el TLC al vender más habrá muchos más puestos de trabajo” cuando, los mismos que lo dicen, no están seguros de eso. No sigamos.

Mejor que hablar de ética seamos éticos primero. En el actual ambiente de desconfianza y de tantos trucos bajo la mesa, hasta suena un poco a chiste malo eso de “pactos éticos electorales”, sino fuera por la enorme seriedad de lo que está en juego para Usted, para mi y para nuestro país.