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Dante E. Zegarra López, Periodista, Arequipa (Perú)

domingo, agosto 14, 2005

En el principio fue de sillar y de madera

En el principio fue de sillar y de madera
Dante E. Zegarra López


Dos incendios y varios terremotos la destruyeron y la hicieron cambiar de fisonomía. En un principio la hoy Basílica Catedral de Arequipa fue Iglesia Mayor. Tenía portada de sillar, techo de madera y una sola torre.

El Cabildo, Justicia y Regimiento de la ciudad, entidad antecesora de la actual Municipalidad dio los pasos necesarios para la construcción de lo que inicialmente sería la Iglesia Mayor. Así el 14 de febrero de 1544 el Cabildo contrató a Pedro Godínez para que se encargara de la mampostería del templo, es decir las paredes, por el precio de 530 pesos. Luego el 23 de septiembre del mismo año contrató la ejecución de la portada con el cantero Toribio de Alcaráz.

El costo de la obra según contrato quedó al arbitrio y justiprecio que establecerían cuatro peritos nombrados por igual entre los contratantes. Finalmente el Cabildo contrató las obras de carpintería como era el de la cubierta o techo sobre tirantes con los maestros Gonzalo Álvarez y Juan Rodríguez.

Años después, el 28 de julio de 1569 se contrató la construcción de la Capilla Mayor y el respectivo arco toral con el gran alarife Gaspar Baez.

Pero de esta iglesia inicial no quedó nada o casi nada, tras el terremoto del 22 de enero de 1582, la erupción del volcán Huaynaputina en Moquegua y que sumió en tinieblas a Arequipa durante más de dos semanas.

Creado por segunda vez el obispado de Arequipa y desmembrado del de Cusco (13 de agosto de 1609), el primer obispo que llegó a la ciudad, Pedro de Perea, se dispuso a construir su catedral en 1621. El año anterior un incendio en la sacristía causó daños al edificio de la Iglesia Mayor. Su antecesor Cristóbal Rodríguez, murió en Camaná en 1613.

Catedral, derivada de cátedra, es el templo principal de la Diócesis, donde tienen su sede el obispo y sus ayudantes los canónigos. Se llama Catedral precisamente porque contiene la cátedra del Obispo. Del griego “Kathedra” que significa silla o asiento. La cátedra es la sede del obispo desde la cual enseña, santifica y dirige a su diócesis. Es el símbolo más antiguo del ministerio Episcopal.

En el caso de la de Arequipa es además, desde hace más 60 años, Basílica Menor. Se llaman así, a los grandes edificios de reunión. Actualmente el título de Basílica se concede a los templos cristianos que destacan por su capacidad, su historia y su significado para la vida de fe de una comunidad cristiana. Solo cuatro basílicas de Roma tienen el título de mayores o patriarcales (San Pedro, San Juan de Letrán, Santa María la Mayor y San Pablo)

El obispo Pedro Perea y el Cabildo Eclesiástico contrataron el 27 de enero de 1621 a Andrés de Espinoza para que construyera “un templo e iglesia que sirva de Catedral”. Según el contrato era de tres naves de 180 pies de largo por 84 de ancho. La cubierta o “cerramento” de ladrillo estaría soportada por 8 columnas del orden toscazo. Cinco capillas laterales rodearían al altar Mayor. Al igual que el primer templo la primera catedral de Arequipa contaba con su cementerio en el atrio.

Al fallecer Andrés Espinoza en 1628, la obra quedó inconclusa. Los trabajos los continuó el arquitecto Juan de Aldana, pero el asesinato de un esclavo de la Catedral a manos de otro de Espinosa mantuvo la obra semiparalizada hasta 1643.

Pasó el gobierno pastoral del obispo Agustín Ugarte y Saravia y, recién en el de Gaspar Villarroel quedó concluido, el 17 de septiembre de 1656. Sin embargo fue otro obispo quien la consagró, Juan de Almoguera, el 16 de abril de 1673.

El terremoto de Santa Úrsula volvió a dañar este edificio, en 1686. Esto obligó al obispo Juan de Cavero y Toledo a emprender trabajos de reconstrucción y además erigir al costado de la Catedral, hacia la calle de los Mercaderes, un templo denominado de San Juan.

El terremoto de 1784 destruyó el templo de San Juan puso en peligro el de la Catedral. El obispo José Sebastián de Goyeneche y Barreda, recién nombrado se preocupó por refaccionar su catedral y le hizo construir la torre del reloj.

Pero aún faltaba el incendio del 1 de diciembre de 1844 que logró calcinar la bóveda destruyendo los retablos de madera tallada. El siniestro obligó a replantear la reedificación de la Catedral. Se suprimió eclesiásticamente el templo de San Juan y se extendió el de la Catedral hasta tener la extensión que hasta ahora conserva. Todos los trabajos fueron realizados por el maestro Lucas Poblete en 1848. Fue el criterio de este maestro que imperó para tachonar su atrio de columnas.

El terremoto del 13 de agosto de 1868 volvió a dañar el edificio de la Catedral, siendo reparada por el mismo Lucas Pobrete, pero no logró restablecerle el tímpano triangular que tenía grabados a los Doce Apóstoles. El timbre triangular fue repuesto después de 1940.

Los terremotos de 1958 y 1960 dañaron las torres, reparándose únicamente, en la década de 1980, la del reloj. Finalmente el terremoto del 21 de junio del 2001 hizo caer la torre que da a las calles Santa Catalina y San Agustín y dañar la del reloj. Su posterior restauración fue el símbolo del orgullo de Arequipa, en la que empeñó su personal contingente el alcalde Juan Manuel Guillén Benavides.

Actualmente, al interior de la Catedral se viene efectuando una importante obra, adecuando la Capilla que fue destinada a la Virgen de Lourdes en 1891 por mandato testamentario de Mariano Aguirre, para que sirva de Oratorio permanente de la Eucaristía. Un hermoso retablo de madera ejecutado por el hermano juandediano David Cabrera Farfán acogerá al baldaquín en el se colocará la Custodia con el viril para la Hostia consagrada. La imagen de la Virgen de Lourdes permanecerá en el mismo ambiente al costado del altar eucarístico.