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Dante E. Zegarra López, Periodista, Arequipa (Perú)

lunes, enero 29, 2018

Beata Ana de los Ángeles Monteagudo: una vida ejempla


Beata Ana de los Ángeles Monteagudo: una vida ejemplar

Por: Dante E. Zegarra López

La Beata Sor Ana de los Ángeles Monteagudo, es sin duda alguna la mujer arequipeña más conocida, más célebre de todos los tiempos, pero al mismo tiempo, poco o casi nada conocemos de su vida, o lo que conocemos por tradición oral, tiene algunos errores.
Veamos, cómo los datos históricos nos presentan a Sor Ana de los Ángeles Monteagudo, la flor más preciosa de la Iglesia arequipeña, que floreció en el Monasterio de Santa Catalina de Sena, primera y temprana expresión de la voluntad y fe de este pueblo.
Su nacimiento está vinculado a los años de creación de nuestra Diócesis y su vida religiosa a sus nueve primeros obispos.
De hecho ella nació entre 1602 y 1606. Hay documentos que avalan ambas fechas.
Lamentablemente no contamos con su Fe de Bautismo, debido a que un incendio en la sacristía de la Iglesia Mayor, alrededor de 1620, consumió tales documentos.
Arequipa al comienzo del siglo XVII, se rehabilitaba de los daños causados por la erupción del Huaynaputina y de los terremotos que la afectaron.



En ese marco geográfico vivía en Arequipa un español nacido en Villanueva de la Jara, en los reinos de España, que llegó a la ciudad alrededor de 1575. Se llamaba Sebastián de Monteagudo. Era hijo del Licenciado Pero García de Monteagudo y de Ana Hernández. Sebastián de Monteguado fue el padre de nuestra Beata.
Él, se unió en matrimonio con una mestiza arequipeña llamada Francisca de León o  Francisca Ruiz de León.
La madre de Sor Ana, fue uno de los dos hijos naturales del español, Juan Ruiz de León, quien fue vecino de la Villa de Santa Cruz de Mudela, Maestrazgo de Calatrava.
En tierras americanas Juan Ruiz de León fue vencedor de Lautaro en la conquista de Chile y, Corregidor de Arequipa. La madre de Francisca Ruiz de León y por lo tanto abuela de sor Ana, se llamó Ana Palla, una indígena de linaje Inca, de panaca real, equivalente en el mundo occidental a Princesa.
Sebastián y Francisca se casaron poco antes del 2 de diciembre de 1586, fecha en que Sebastian firmó la correspondiente carta de Arras y Dote. Ellos fijaron su vivienda familiar en la casa que fue de Juan Ruiz de León. Esa casa, donde nació la Beata Ana de los Ángeles tuvo por linderos “cuadra de la huerta y solares del monasterio de Nuestra Señora de las Mercedes y solar de Diego de Cáceres calles reales en medio”.
Sebastián, el padre de la Beata, fue mercader, fabricante de jabón en Socabaya, productor de aceituna y aceite de oliva en Chule y “Familiar del Santo Oficio”, título que presentó al Cabildo tras su viaje a la Península, de donde regresó poco antes de 1600 con su hermano Juan, tres sirvientes y armas para la defensa del litoral amenazado por los corsarios ingleses.
Sebastián de Monteagudo y Francisca Ruiz de León procrearon como hijos legítimos a Francisco, Mariana, Catalina, Ana, Juana, Inés, Andrea y Sebastián, según expresó en su testamento cerrado, Sebastián de Monteagudo, el dos de enero de 1616.
Veintiun días después, es decir el 23 de enero de 1616, Sebastián de Monteagudo falleció. En esa fecha sor Ana vivía en la casa de sus padres, después de haber estado, entre los tres y los ocho años de edad, en el Monasterio de Santa Catalina, según testimonio del sacerdote Marcos Molina Camacho.
El afirmó haber visto en el archivo del monasterio la escritura de dote para monja que suscribió Francisco de Monteagudo, el 28 de noviembre de 1618.
En efecto, sor Ana de los Ángeles Monteagudo renunció sus legítimas y herencia de su padre, en su hermano el Presbítero Francisco de Monteagudo.
Sor Ana, al igual que su hermana Catalina, según el testamento de su padre, además de su herencia debían recibir dos mil pesos más, que le fueron dados a este por una persona no identificada, expresamente para ellas.
Pese a disponer de la hacienda necesaria para hacer frente al monto de la dote monacal, sor Ana por ser menor de edad, tuvo que renunciar a todos sus derechos en su hermano para poder cumplir con esa obligación económica.
Su madre, Francisca Ruiz de León, se negó a darle la dote. Dos religiosas: sor Petronila de Monserrat y sor Marta de San Nicolás, que acompañaron durante 40 años a la Beata, recordaron en el Proceso Informativo de la causa de Beatificación, que ella les comentó que fue su madre quien le dijo: “Vete allá y no regreses más, ni vuelvas a poner pie en esta casa” cuando expresó su deseo de ser monja. Con ese testimonio y los documentos encontrados, queda desvirtuada aquella tradición que afirmaba que fue su padre, Sebastián de Monteagudo, quien se opuso a su vocación religiosa.
El sentimiento de molestia de la madre de sor Ana, por la decisión de esta, se prolongó durante años. Doña Francisca de León sólo asumió y aceptó la vocación de su hija muchos años después. De hecho, la única vez que la visitó fue sólo tres días antes de fallecer.
El nombre religioso de “De los Ángeles”, que adoptó sor Ana al momento de su profesión, lo hizo en razón que era el nombre que tenía la priora del monasterio cuando ella ingresó para ser religiosa. En efecto, sor Ana de los Ángeles Gutiérrez fue la priora de Santa Catalina entre julio de 1616 y mediados de 1619.
Según los testigos, Ana llegó al monasterio, vencida la tarde, acompañada de un niño llamado Domingo y, se quedó a dormir en la celda de la religiosa que años antes la educó. A ella le pidió le regale un hábito y ésta, le dio uno, viejo y roto.
De los días de la vida monacal de Sor Ana, sólo se conoce que inicialmente fueron muy duros, justamente por carecer de los medios económicos para atender sus necesidades básicas.
En esos primeros años se inserta la información sobre el nacimiento de su devoción por las Almas del Purgatorio, surgida como consecuencia del conocimiento de la vida de San Nicolás de Tolentino, a quien trató de imitar en sus devociones espirituales.
Una de las virtudes de sor Ana de los Ángeles, sin duda alguna fue la obediencia total y la sujeción a las constituciones y regla de su monasterio.
La decisión de observar estrictamente su voto de clausura, quedó a prueba en febrero de 1637, cuando, según la información consignada en las Actas del Cabildo de la Ciudad, se produjeron intensas lluvias que causaron la caída de casas en la ciudad y la pérdida de sementeras en el campo. Las precipitaciones pluviales originaron un fuerte ingreso de la torrentera de San Lázaro, amenazando causar daño al monasterio de Santa Catalina.
Al respecto, Sor Juana de Santo Domingo relató, que bajo esas circunstancias, el obispo Pedro de Villagómez permitió que las religiosas catalinas pasasen a alojarse en celdas del Colegio de la Compañía.
Sor Ana de los Ángeles y siete u ocho monjas más, solicitaron quedarse guardando su clausura.
El sentido de responsabilidad, justicia y de auténtica caridad cristiana quedó patentizada durante la Visita Secreta que realizó al monasterio de Santa Catalina,  el bachiller Juan de Galdo Arellano. El, por disposición del Deán y Cabildo Eclesiástico, indagaba sobre la vida en el monasterio. Trataba de poner en claro cómo funcionaba el monasterio y cuál era el comportamiento de las religiosas.
Sor Ana, no ocultó como otras religiosas, la información sobre el uso de vestidos seculares por algunas de ellas. Su testimonio jurado fue muy claro al precisar que las monjas Marta de Ceballos y Francisca de la Cuadra “traen polleras que dan mal ejemplo, por ser trajes de seculares”.
Hito importante en la vida monacal de sor Ana está referido a su nombramiento como integrante del Consejo de Madres, durante el segundo priorato de sor Juana Solís y Lao en 1645. De ello devino que fuera nombrada Maestra de Novicias. Y por lo menos, en ese periodo, formó a cuatro nuevas religiosas.
Poco antes del 2 de noviembre de 1647, sor Ana de los Ángeles fue elegida priora. En esa fecha ejerciendo el cargo, junto con las Madres del Consejo, solicitó al Cabildo, Justicia y Regimiento de la Ciudad diera licencia a las jóvenes Catalina y Magdalena Butrón para que ingresasen como monjas, con una rebaja, en la dote, de mil cien pesos. El pedido era un acto de justicia, pues el tío de las jóvenes, fue durante muchos años Mayordomo del Monasterio, sin recibir ninguna paga.
La elección como Priora de sor Ana de los Ángeles Monteagudo causó reacciones de burla en algunas religiosas, según refirió sor María de los Remedios Retamoso en el Proceso Informativo.
Francisca de Monteagudo una seglar que acompañó a sor Ana afirmó que “algunas monjas, cuando ella aceptó la elección, viéndola tan humilde y tan pobre dijeron: “Mira que Priora nos hemos escogido: no sabe hablar, ni leer, ni escribir. ¿Cómo firmará cuando sea necesario?
Esta testigo añadió que Sor Ana al momento de aceptar el cargo pronunció un discurso que dejó maravilladas a todas las religiosas.
Por su parte sor Juana de Santo Domingo Andía Sotomayor, secretaria de sor Ana y quien escribía las cartas que le dictaba la Beata, afirmó que su forma de hablar era ejemplarizadora y que para ella era toda su felicidad poder hablar con sor Ana.
El trienio del priorato de sor Ana de los Ángeles fue intenso en sucesos, especialmente los vinculados con el mantenimiento del orden y disciplina monacal que venía sufriendo un resquebrajamiento.
Una de las primeras acciones que emprendió, fue el evitar que las religiosas vistieran trajes de seglares o que alterasen el hábito de religiosa con añadidos de adornos. En torno a esto ella reflexionó a sus hermanas señalando “¿De qué sirve toda esa vanidad, debajo de aquel vestido de muerte? Mejor se hubieran quedado en el mundo”.  Luego de haber efectuado las llamadas de atención, personal y en comunidad, la priora sor Ana de los Ángeles recolectó todos los hábitos profanos y los quemó en el horno destinado a la preparación del pan.
El sacerdote Marcos Molina, declararía sobre el hecho que “Tanta fue la molestia de las religiosas, que aquella misma noche le obstruyeron la puerta de la celda con cuernos de carneros, de modo que al amanecer no podía salir”.
Sor María de los Remedios Retamoso a su vez dijo: “al ser ella muy entregada a la vida religiosa y a la observancia de las Constituciones, durante el período que fue Priora, le tocó sufrir muchos disgustos, para poder hacer que las demás religiosas vivieran también las constituciones en espíritu profundo, pero algunas personas, no contentas de esta renovación, intentaron quitarle la vida, poniéndole veneno en la alimentación en dos o tres ocasiones”.
En torno a su reacción frente a estos hechos, sor Ana de los Ángeles comentó al sacerdote Marcos Molina “que si algunas veces le vino impulsos de venganza, los reprimió, para no sobrepasarse en lo que debía hacer como superiora y, a aquellas que merecían el castigo trataba de mitigárselo en cuanto era posible, lo que muchas veces hizo que las religiosas aumentaran en su ira”
El obispo Pedro de Ortega fue, en varias oportunidades al monasterio para comprobar los hechos que ocurrían al interior de este.
Sor Juana de Santo Domingo recordó en su testimonio que el prelado le preguntó a Sor Ana si conocía quién había querido tapiarla, mientras que las religiosas complotadas comentaban entre ellas “ésta dice que tiene revelaciones, vamos a ver quién quería tapiarla”. La sorpresa fue para ellas cuando sor Ana de los Ángeles dio al obispo los nombres de todas, pidiendo además clemencia para ellas, tras haberlas perdonado.
Este mismo obispo encomendó a sor Ana de los Ángeles la educación de dos hermanas huérfanas, de 5 y 6 años de edad, que recogió durante su visita pastoral a Caylloma. Ellas serían las monjas de velo blanco sor Petronila de Monserrat y sor Marta de San Nicolás que acompañarían a la Beata hasta sus últimos días.
Vivir tras los muros del monasterio de Santa Catalina, no fue impedimento para que fuese requerida como madrina de bautismo. Su primer ahijado fue García  Nicolás  Silvestre hijo de Juan de Vargas Machuca, comisario general de la caballería y de Melchora de Cepeda Hermosa. El padrino del menor fue Joseph de Avellaneda Sandoval y Rojas, de la Orden de Calatrava y Corregidor de Arequipa.
Año y medio después fue madrina de Nicolás Ramón hijo de José de Flores y de Luisa Marino. Dos meses antes de este hecho, cuando el parto llegaba con problemas, el padre del menor, sacristán del monasterio, pidió a Sor Ana de los Ángeles su imagen de San Nicolás de Tolentino. Esta era famosa en la ciudad por los prodigios que realizaba.
Sor Ana pese a vivir en clausura en Arequipa era conocida en los pueblos del Altiplano, donde más de uno aseguró haberla visto en el campo. Uno de ellos: Domingo indio, quien recibió ayuda de la Beata llegó hasta el monasterio de Santa Catalina y tras ver desfilar por el locutorio a las religiosas reconoció a sor Ana de los Ángeles como la monja santa a quien invocó y a quien vio en la puna.
La profunda devoción de Sor Ana por las Almas del Purgatorio, signó su vida y dio carácter especial a los hechos prodigiosos como fueron sus predicciones. Estas, en elevado número estuvieron vinculadas con ese momento especial que es el tránsito entre la vida y la muerte física y de la esperanza de salvación en la vida eterna.
Sor Ana de los Ángeles tuvo el don de conocer con antelación los hechos importantes de su época. Según afirmó el jesuita Juan Alonso de Cereceda  “Un solo confesor suyo, que la encaminó en la vida espiritual, confesó tener averiguadas y cumplidas sesenta y ocho profecías.”
Si su devoción era la de rezar por las Almas del Purgatorio, su mayor atención estaba dirigida a las almas de los indígenas, cumpliendo, de esa forma, una actividad misionera, que la Iglesia reconoce como de gran valor en las monjas de clausura.
De las virtudes que sus contemporáneas le reconocieron, fue la humildad la que más les impactó. Al respecto, más de una vez, Sor Juana de Santo Domingo le había preguntado  por qué se humillaba tanto, a lo que invariablemente respondía: “Hija mía, ustedes no saben la maldad que hay en mí. Los más malos asesinos, son mejores que yo. Yo soy una ladrona, una corsario, no hago nada de bueno. Ustedes juzgan hoy, por la apariencia, pero Dios conoce mi interior y mis maldades. Espero que tendrá misericordia de mí, así como yo tengo misericordia de los pecadores, gracias a los sufrimientos de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo”.
En muchas ocasiones llegaron hasta el monasterio personas doctas interesadas en conocer su opinión sobre diversos temas. Sor Ana se comportaba como una mujer sencilla de pocas palabras, demostrando gran prudencia, según anotó el sacerdote Marcos de Molina.
La convicción de sus palabras sirvieron a muchas personas, entre ellas a su sobrina nieta, María Pastrana o María Bustamante, quien a los 25 años llevaba una vida disipada que escandalizaba. Sor Ana habló con ella, la hizo reflexionar y arrepentirse de su vida pasada, logrando, incluso que pidiese el hábito de monja de velo negro y viviese con el nombre religioso de María de la Concepción.
La pobreza de sor Ana fue proverbial, sin embargo siempre tuvo lo necesario. El Obispo Juan de Almoguera, se encargó de hacerle construir una celda muy cerca del templo. Esta según el jesuita Francisco Colmenaro, no tenía muebles precisos, ni ricos, sino sencillos y muy pocos.
En los últimos años, estando delicada de salud algunas religiosas le pidieron que hiciera una Memoria de todo lo que tenía. La venerable monja respondió a tal insinuación diciendo: ¿Soy yo acaso la tesorera de su majestad para tener registro y fondos para disponer en un testamento?  Luego agregó: Si encontraran alguna cosa, no es mía; es de la religión. Ni debo, ni me deben. No tengo nada de qué hacer Memoria, porque soy una pobre monja”.
Existen múltiples testimonios jurados sobre los prodigios que el Señor permitió ante las oraciones de nuestra Beata.  Sin embargo, es en definitiva su vida, su testimonio personal, aquel que trasmitió a sus hermanas con su ejemplo y cuyas noticias han llegado hasta nosotros, el más edificante tesoro que nos ha legado esta venerable monja de clausura.
Legado que debemos asumir, a pesar de la agitada vida de nuestros días y que nos ha hecho olvidar las delicias de ese íntimo diálogo con el Creador, que es la Oración.
Los últimos años de la vida de sor Ana, cuando estaba ciega, son una muestra de una entrega superior y de una plena y total confianza en Dios. Pese a que las medicinas que le daban para aplacar sus enfermedades, le causaban más dolor, sor Ana obediente las tomó.
Así entre males y dolores ofrecidos al Señor, llegó el 10 de enero de 1686, fecha de su tránsito.
Ella misma anunció como sería su muerte, la que ocurrió a las 7 de la mañana del jueves 10 de enero de 1686. Murió sin recibir la Eucaristía ni la Extremaunción, con el Rosario entre las manos, como cuando estaba viva y sin la presencia en su celda de la imagen de su patrono San Nicolás de Tolentino, que la había enviado a casa del capellán del monasterio, licenciado Marcos de Molina. Poco tiempo antes de morir dispuso la entrega de un real para que se celebrase la Misa por el alma de una indígena difunta.
Miles de personas se congregaron ante el templo y las puertas del monasterio de Santa Catalina para darle el último adiós a la Madre Monteagudo. El sábado 12 de enero, su cuerpo fue sepultado en el piso de tierra del Coro al pie del asiento de la Priora. Su compadre y sacristán cubrió su cuerpo con agua y cal. No fue necesario embalsamarla porque, según el Deán de la Catedral de Arequipa, Luis Sánchez Carrascoso despedía una singular y agradable fragancia, su lengua estaba fresca.
A los diez días de su muerte, el obispo Antonio de León dispuso la celebración de las solemnes exequias, encargando el Panegírico al jesuita Juan Alonso de Cereceda, Rector del Colegio de la Compañía de Jesús en Arequipa.
El 19 de julio de 1686, las religiosas de Santa Catalina solicitaron la apertura del Proceso de Beatificación de sor Ana, con el beneplácito del obispo Antonio de León.
El 29 de octubre de ese mismo año, el obispo Antonio de León dispuso el traslado de los restos mortales de la Madre Ana. Además de los prebendados de la Catedral estuvieron presentes el médico doctor José del Corral y el cirujano Antonio de Mendoza. Ellos vieron su cuerpo entero y sano pese a que el hábito quedó convertido en hilachas. El médico y el cirujano reconocieron que el cadáver estaba exento de corrupción. Le cambiaron de ropa y lo colocaron en el mismo lugar.
Aunque su proceso quedó extraviado durante más de 200 años, a comienzos del siglo pasado se pudo renovar el trámite del examen de las virtudes que en grado heroico practicó sor Ana y los prodigios atribuidos a ella.
El 15 de octubre de 1981 tras la aprobación por la comisión científica del Vaticano del  milagro operado en María Vera de Jarrín, el papa Juan Pablo II acogió favorablemente el voto emitido por la Sagrada Congregación para la Causa de los Santos.
A las 11:30 del 2 de febrero de 1985, el papa Juan Pablo II, acogiendo el pedido del arzobispo Fernando Vargas Ruiz de Somocurcio declaró, con su autoridad apostólica, Beata a sor Ana de los Ángeles Monteagudo.
En esa oportunidad hablando sobre ella dijo: “En ella admiramos sobre todo a la cristiana ejemplar, la contemplativa, monja dominica del célebre monasterio de Santa Catalina, monumento de arte y de piedad del que los arequipeños se sienten con razón orgullosos. Ella realizó en su vida el programa dominicano de la luz, de la verdad, del amor y de la vida, concentrado en la conocida frase: «contemplar y transmitir lo contemplado».
Sor Ana de los Ángeles realizó este programa con una intensa, austera, radical entrega a la vida monástica, según el estilo de la orden de Santo Domingo, en la contemplación del misterio de Cristo, Verdad y Sabiduría de Dios. Pero a la vez su vida tuvo una singular irradiación apostólica. Fue maestra espiritual y fiel ejecutora de las normas de la Iglesia que urgían la reforma de los monasterios. Sabía acoger a todos los que dependían de ella, encaminándolos por los senderos del perdón y de la vida de gracia. Se hizo notar su presencia escondida, más allá de los muros de su convento, con la fama de su santidad. A los obispos y sacerdotes ayudó con su oración y su consejo; a los caminantes y peregrinos que venían a ella, los acompañaba con su plegaria.”
El Papa agregó: “Sor Ana de los Ángeles confirma con su vida la fecundidad apostólica de la vida contemplativa en el Cuerpo Místico de Cristo que es la Iglesia. Vida contemplativa que arraigó muy pronto también aquí, desde los albores mismos de la evangelización, y sigue siendo riqueza misteriosa de la Iglesia en el Perú y de toda la Iglesia de Cristo.”

viernes, enero 26, 2018

Meditando las últimas 24 horas de Jesús



 Meditando las últimas 24 horas de Jesús

Por Dante E. Zegarra López

Hora a hora, los pasajes más saltantes de las últimas 24 horas de vida de Jesús de Nazaret, son objeto de reflexión en un interesante “Reloj de Meditación” existente en el Monasterio de Santa Catalina.

El mencionado objeto, es en realidad un cuadro bordado con hilos de seda, lentejuelas y canutillos, a modo de una circunferencia de reloj dividido en 24 horas. Las esquinas presentan ramos de rosa y racimos de uva y, en el centro se ubica una cruz verde sobre la que está un corazón flamante y sangrante, aprisionado por una corona de espinas. Cada uno de los 24 espacios en que está dividida la circunferencia lleva impreso una cuartilla poética que invita al recogimiento.

Ubicado en la Sala de Labores, sobre una pared a un costado de la escenificación de “La última Cena”, pasa desapercibido para la mayoría de los visitantes, a pesar de tener un área de casi un metro cuadrado.

Este interesante trabajo, fue realizado por Sor Manuela de los Ángeles Gutiérrez, quien teniendo 24 años, profesó como monja de velo negro el 30 de octubre de 1859. Hija de Andrés Gutiérrez y de Catalina Bernal, llegó a ser priora del monasterio entre el 27 de septiembre de 1894 y el 26 de septiembre de 1898.

Hasta el momento, no existe ninguna evidencia que niegue la autoría de los versos inscritos en el Reloj de Meditación. Todo hace inclinar que corresponden a la madre Gutiérrez, pues en un extremo inferior se aprecia bordada la frase “Devoción de Sor M. de los A.G.”

Una nota escrita, adosada al pie del cuadro, recuerda la presencia del cuarto Delegado Apostólico acreditado ante el gobierno del Perú, monseñor Serafino Vanutelli. Él fue el primer representante del Vaticano que visitó el cenobio. El otorgó indulgencias a quienes meditasen y rezasen un Padrenuestro y una Avemaría ante el cuadro.

Serafino Vanutelli, fue arzobispo titular de Nicea y Delegado Apostólico en Ecuador y Perú entre 1869 y 1875y se convirtió en el primer representante pontificio residente en el Perú.
El Reloj de Meditación tiene la particularidad de señalar en su circunferencia las 24 horas haciendo corresponder los dos extremos centrales, a las 8 de la mañana en la parte superior y a las 8 de la tarde en el semicírculo inferior, en vez de señalar las 12.

La razón de esta particularidad radica en que Sor Manuela de los Ángeles Gutiérrez, ubicó los momentos cumbres de la pasión del Señor Jesús en esos extremos, pero señalando la hora de Arequipa en el momento de los acontecimientos.  Para ello descontó las siete horas de diferencia que existe  entre la hora de Arequipa y la de Jerusalén. Así pues, cuando en Jerusalén son las 15 horas, tres de la tarde, hora nona considerada como en la que murió Jesús, en Arequipa son las 8 horas, 8 de la mañana.

Así observamos que en el punto más alto del círculo corresponde al momento más importante de la Pasión, es decir a la redención de la humanidad con la muerte del Señor Jesús y que se expresa en los versos:
“Aquí murió el Redentor, /
el sol, la luna y el cielo /
se obscurecieron de dolor. /
Todos muestran desconsuelo”

En el otro extremo del círculo, la meditación se refiere a las negaciones de Pedro, que es el momento en que la futura Iglesia representada por este apóstol cae por debilidad. En Arequipa la hora marcada es las 8 de la noche del Jueves Santo, que corresponde a las 3 de la madrugada del Viernes Santo en Jerusalén.  Este momento lo expresa en los versos:
“Aquí le negó San Pedro. /
tres veces lo repitió. /
no acordaba que su maestro, /
así  lo pronosticó”.

Si tratamos de reconstruir los hechos históricos, aproximadamente en una línea de tiempo en el Reloj de Meditación cuando es señala la una de la tarde del Jueves Santo, hora de Arequipa que corresponde a las 8 de la noche en Jerusalén, la meditación nos dice:
“Aquí Jesús instituye /
el sacramento de amor. /
Se convierte en pan y vino /
por amor al pecador”

Luego a las 2 de la tarde hora de Arequipa, 9 de la noche del jueves en Jerusalén meditamos:
“Ora Jesús, en el huerto,/
sólo, triste y tan turbado/
al ver, nuestra ingratitud,/
sangre, suda desmayado”.

A las 3 de la tarde hora de Arequipa, 10 de la noche del jueves en Jerusalén, se ubica el beso de la traición:
“Con el beso de paz le entrega/
Judas, infeliz traidor,/
Dios te salve, Maestro mío,/
le dice, en esta prisión”.

Una hora después, a las 4 de la tarde hora de Arequipa, 11 de la noche del jueves en Jerusalén, comienza propiamente la pasión de Jesús:
“Si de la cruel bofetada,/
caes mi Jesús al suelo,/
como pudo tolerar/
esta injuria, todo el cielo”.

Mientras en el Reloj de Meditación se señala las 5 de la tarde del jueves, hora de Arequipa, es medianoche en Jerusalén.
“Presentado ante Caifás, /
le condena a muerte impía,/
porque declara, que es Dios,/
de quien depende la vida”.

A las 6 de la tarde del jueves hora de Arequipa, 1 de la madrugada viernes en Jerusalén, la meditación está vinculada a la actitud de la soldadesca.
“Sufre Jesús los desprecios/
y le escupen los sayones,/
bofetadas y tormentos,/
que inventaron sus rigores”.

Continuando a las 7 de la noche del jueves hora de Arequipa, 2 de la madrugada del viernes en Jerusalén los maltratos a Jesús:
“Cubre su rostro divino/
con un velo sucio y feo,/
y le daban crueles golpes,/
aquel mansísimo cordero”.

Cuando en Arequipa son las 8 de la noche del jueves, 3 de la madrugada del viernes en Jerusalén, se ubica la negación del príncipe de los Apóstoles:
“Aquí le negó San Pedro. /
Tres veces lo repitió. /
No acordaba que su maestro, /
así lo pronosticó”.

El canto del gallo se ubica a las 4 de la madrugada del viernes en Jerusalén, que corresponde a las 9 de la noche del jueves en Arequipa:
“Aquí el gallo cantó,/
y Jesús la vista volvió,/
a Pedro que convirtió/
sus ojos en tierno llanto”.

En tanto a las 10 de la noche del jueves hora de Arequipa, 5 de la madrugada en Jerusalén la meditación gira en torno a la decisión de los fariseos:
“Se confirma la sentencia/
de muerte, infame de cruz,/
de los jueces fariseos,/
contra el hermoso Jesús”.

Como los judíos no podían aplicar una sentencia de muerte, a las 11 de la noche del jueves hora de Arequipa, 6 de la mañana en Jerusalén, deciden llevar a Jesús ante el quinto Prefecto de la provincia romana de Judea:
“Con gran prisa caminaba,/
la gente del pueblo ingrato,/
con el divino Jesús,/
a la casa de Pilato”.

Siendo medianoche en Arequipa, 7 de la mañana del viernes en Jerusalén, Poncio Pilato envía a Jesús ante el Tetrarca de Perea y Galilea:
“Es presentado ante Herodes, /
y es reputado por loco/
no eran justas, ni tan poco,/
sus impías pretensiones”.

A la una de la madrugada del viernes en Arequipa, ocho de la mañana en Jerusalén la meditación dice:
“Atado a una columna, /
como mansísimo cordero /
descargan crueles azotes /
en su santo cuerpo y bello”.

Poncio Pilato presenta a Jesús ante el populacho. Son las dos de la madrugada en Arequipa, 9 de la mañana en Jerusalén:
“Míralo todo llagado,/
en lo alto de un Balcón,/
con vestido, de irrisión,/
y de espinas coronado”.

El camino al Gólgota se ubica en el Reloj de Meditación a las 3 de la madrugada hora de Arequipa, 10 de la mañana en Jerusalén:
“Sale Jesús, al Calvario,/
con la cruz sobre sus hombros/
qué espanto, y que asombro!
no causaría al mundo”.

La crucifixión es meditada a las 4 de la madrugada hora de Arequipa, 11 de la mañana en Jerusalén:
“Aquí ya lo crucificaron
los judíos y sayones/
y en la cruz lo enclavaron/
en medio de dos ladrones”

El levantamiento de la cruz es recordado a las 5 de la madrugada hora de Arequipa, mediodía en Jerusalén:
“En público es levantado,/
enarbolado en la cruz,/
a consumar su carrera/
el corazón de Jesús”.

La misericordia de Jesús ante el arrepentimiento y pedido de uno de los ladrones crucificados se medita a las 6 de la mañana en Arequipa, una de la tarde en Jerusalén:
“Hoy serás en mi paraíso,/
le dice a Dimas ladrón,/
que pidió misericordia,/
en medio, de su aflicción”.

La donación de la madre a la humanidad representada por el apóstol Juan se contempla a las 7 de la mañana en Arequipa, 2 de la tarde en Jerusalén:
“Aquí encomendó Jesús,/
a su Madre Dolorosa,/
a San Juan, Evangelista,/
por que es Madre poderosa”.

La consumación de la Redención con la muerte de Jesús se produjo a las 3 de la tarde en Jerusalén, 8 de la mañana en Arequipa:
“Aquí murió el Redentor, /
el sol, la luna y el cielo /
se obscurecieron de dolor. /
Todos muestran desconsuelo”.

La comprobación de la muerte de Jesús con un lanzazo en el costado se medita a las 9 de la mañana hora de Arequipa, 4 de la tarde en Jerusalén:
“Clavado en la cruz, advierte,/
que abierto, tiene el costado,/
y mostrándose alanceado,/
el corazón por quererte”.

El descenso del cuerpo inerte de Jesús se reflexiona en el Reloj de Meditación a 10 de la mañana hora en Arequipa, 5 de la tarde en Jerusalén:
“Lo bajaron de la cruz,/
a los brazos, de María,/
al ver en su pecho a Jesús,/
que, amargura sentiría”.

Antes de que comience la observancia del sábado por los judíos, a 6 de la tarde en Jerusalén, 11 de la mañana hora de Arequipa, Jesús es sepultado:
“Sepultado, el Redentor,/
y en su soledad, María,/
eclipsado el mejor, sol,/
se cubre, de luto, el día”.

La soledad de María, la madre de Jesús se contempla en el Reloj al mediodía en Arequipa, 7 de la noche de viernes en Jerusalén:
“Que amargura Madre mía,/
concededme tal, pesar,/
que, en gemir, y suspirar/
os haga fiel, compañía”.

(La Voz del Pueblo 24 marzo 2016)

Las cortinas de humo: arma de gobierno


Las cortinas de humo: arma de gobierno


Por Dante E. Zegarra López

Cuando leo o escucho una información que apasiona en uno u otro sentido a la  población, casi inmediatamente busco entre las noticias, aquellas que pasan desapercibidas y que el gobierno estaría interesado en que sean ignoradas.
Y es que desde finales de la década del 60 en el siglo pasado, se generalizó el uso de las cortinas de humo, como un factor de gobierno.
Las cortinas de humo, son las parientes menos refinadas de las Operaciones Psicológicas, de las que Sūn Tzu  trataba en el “Arte de la guerra”, hace casi 2500 años. Mientras las OPs buscan obtener un comportamiento determinado de las personas, las cortinas de humo simplemente tratan de distraer la atención del ciudadano para que no reaccione negativamente ante una decisión gubernamental.
Es evidente que en un país como el nuestro cuya población tiene un nivel de educación medio o bajo, que además vive emocionalmente el día a día, lo que la convierte en crédula, sugestionable, manipulable por sus necesidades de esperanza, las cortinas de humo, son arma de gobierno.
Los medios de comunicación, la globalización de las comunicaciones que han acortado tiempo y distancias, ahora hacen más fácil la posibilidad de crear cortinas de humo, pues estas requieren de la estrategia de la oportunidad.
La muerte, aparentemente inexplicable de una artista con arraigo popular, que es denunciada anónimamente como crimen, incriminando a su esposo, tiene suficientes ingredientes emocionales como para ser empleada como una cortina de humo, mientras se pretende hacer olvidar algún hecho que pueda afectar al gobierno.
Es decir, en otras palabras que ante un hecho real, se monta una campaña de oportunidad. Claro está que para que esta se convierta en una cortina de humo, debe existir la participación de los medios de comunicación.
Participación, muchas veces inocente, que se deriva del afán que tienen los medios de comunicación de captar audiencia o lectoría, dando cabida en sus espacios o en sus páginas aquellos temas que con mayor avidez escucha o lee la población.
En las operaciones sicológicas como en su pariente pobre, las cortinas de humo, temas vinculados a sexo, el odio, rencor, actos delincuenciales o vinculados a personajes famosos, y aquellos que explotan el morbo, son los temas que mejor resultados brindan.
A lo largo de los últimos cincuenta años, en nuestro país, el empleo e incluso el mal uso de las cortinas de humo, se ha intensificado. La masificación de las comunicaciones y la revolución de las expectativas, han favorecido al desarrollo de éstas.
Es obvio que con la revolución de las expectativas, es imperativo y necesario tener un conocimiento real, concreto, de cómo llegar al modo de ser en cada individuo.
Un partido de fútbol, una muerte aparentemente inexplicable, supuestos avistamientos de objetos voladores no identificados o, el adelanto informativo sobre una suma a devolverse por años de contribución al Fonavi sin explicar cómo se estableció o fijando un monto inferior a lo que se esperaba, son unos cuantos ejemplos de cortinas de humo, utilizadas.
Durante nuestro ejercicio profesional, como funcionario de la desaparecida Oficina Central de Informaciones, hemos participado de la planificación y ejecución del desarrollo de Operaciones Sicológicas y de algunas cortinas de humo.
En ese periodo integramos el equipo básico de OPs de la OCI en Tacna, bajo la dirección del doctor Segisfredo Luza Bouroncle, quien nos dejó muy claro que “lo emotivo siempre funciona”.
En aquella época, se produjo una prolongada huelga minera, que resistía todos los medios persuasivos. Se optó por recurrir a equipo básico de OPs, integrado por un sociólogo, un polticólogo y un comunicador, dirigido por un psiquiatra. Entre las acciones a las que se recurrieron fueron la intimidación cerrando los accesos al centro minero, la transmisión permanente de partidos de fútbol, entre otros recursos. Pero el elemento determinante fue un hecho emotivo: el miedo ante la posibilidad de cierre de los centros educativos, si la huelga continuaba.

(28 septiembre 2014)

¿Hasta cuándo el manoseo de nuestras FF.AA.?


¿Hasta cuándo el manoseo de nuestras FF.AA.?


Por Dante E. Zegarra López

Cada año, en el mes de octubre, miramos con discreción y preocupación el final del proceso de ascensos en nuestra Fuerza Armada. Es el mes en el que se repite, como una letanía, especialmente en el Ejército, denuncias de favoritismo y amiguismo.
Este año, no ha sido la excepción. Un arequipeño, coronel de infantería, Luis Flores, al parecer fue la víctima. Fue sacado del cuadro de ascensos al grado de general de brigada.
Casos como este, e incluso mucho más graves, se verifican año en pos de año. Uno de los más saltantes de los últimos tiempos, se produjo durante el gobierno del presidente Alan García Pérez. Haciendo mal empleo de su condición de Jefe Supremo de la Fuerza Armada, ascendió al Jefe del Regimiento Escolta, sin que este hubiese alcanzado la vacante correspondiente. Algo similar intentó hacer en la Marina, pero este Instituto hizo respetar las leyes y reglamentos. No así el Ejército.
Otro caso similar fue denunciado en el 2012 por el general de brigada (r) Roger Zevallos Rodríguez, como una grosera manipulación en los ascensos en el Ejército. El hecho involucró, a quien es actualmente Comandante General del Ejército, Roger Emilio Hurtado Jiménez. En el cuadro de méritos al 30 de septiembre, figuraba en el puesto 12 de los aspirantes a general de división, con 90 puntos. Un día después fue ubicado en el segundo puesto con 98.33 puntos. El general de brigada Fernando Leoncio Acosta Rodríguez, inicialmente ubicado en el tercer puesto con 94 puntos, insuficientes para el ascenso, apareció finalmente en el primer lugar con 99 puntos. Con esta arbitrariedad, cocinada en una noche, dos oficiales con méritos profesionales fueron postergados.
El general Zevallos Rodríguez, denunció también que el coronel Rafael García Panta, fue ascendido a general de brigada a pesar de ubicarse en el décimo puesto del cuadro, habiendo opción sólo para los cinco primeros. Los coroneles de Infantería Fernando Acosta Rodríguez, Daniel Forno Castro Pozo y Juan Salazar Laba y de Ingeniería José Galindo Herrera, fueron promovidos, gracias al cambiazo en el Cuadro de Méritos.
En años anteriores, llegaron a ser oficiales generales, quienes habían falsificado o alterado documentos de sus hojas de servicio. Un caso que me viene a la memoria es el de un general que llegó a ser Inspector en la Región Sur, que obtuvo el ascenso teniendo un proceso disciplinario en marcha. Fue el propio Comandante General del Ejército de ese entonces, Otto Guibovich, quien conociendo el caso, lo apañaló. Ambos tenían la misma especialidad y, por un falso espíritu de cuerpo, socapó la inmoralidad. Guibovich, hizo público que el proceso había concluido, faltando a la verdad.
Estos casos muestran la necesidad de establecer parámetros que imposibiliten que oficiales mediocres lleguen a ocupar los altos mandos militares, sólo por el hecho de pertenecer a la promoción del Presidente de la República o por estar recomendado de alguien cercano a la esfera del primer mandatario.

Una promoción mediocre

Observar los ascensos militares actuales, nos hace recordar los tiempos del cogobierno Fujimori-Montesinos, en que se modificaban los cuadros de Méritos, para ascender a los oficiales que pertenecían a la promoción del asesor.
Hoy, los favorecidos con los soles radiantes de las insignias de generales son los integrantes de la promoción “Héroes de Pucará y Marcavalle”, a la que pertenece el teniente coronel Moisés Ollanta Humala Tasso, hoy Jefe de Estado.
Desde el 2010 hasta este año, 22 integrantes de esa promoción de la Escuela Militar de Chorrillos llegan a ser oficiales generales. De ellos sólo uno fue ascendido en el gobierno anterior. De hecho la promoción “Héroes de Pucará y Marcavalle” ha establecido un récord, difícilmente superable.
La promoción “Montesinos” como se conocía a la “Centenario del Combate del Dos de Mayo de 1866”, logró totalizar 20 generales, de los cuales, por lo menos siete, fueron divisionarios.
Si observamos los antecedentes profesionales de los oficiales de la promoción “Héroes de Pucará y Marcavalle”, podremos colegir que el calificativo de mediocre, es el adecuado.
Para comprobar lo aseverado, basta señalar que ninguno de los 187 integrantes de esa promoción, obtuvieron nota que les permitiera lograr el ascenso al grado de coronel, a la primera presentación. Para los entendidos del campo castrense, los oficiales que tienen algún mérito en esa promoción, se pueden contar con los dedos de una mano.

El control político

Durante años, los ascensos a oficiales generales, debían contar con la aprobación mayoritaria del Congreso de la República. Ello originaba el desfile interminable de los postulantes a la séptima y octava jerarquía militar, por entre los curules, convirtiendo a este proceso en un hecho político.
Para superar esa situación se optó por que  sea el Presidente de la República, quien refrendase los ascensos, que en principio debían ser decididos por las juntas calificadoras de los Institutos castrenses.
Bien pronto, se apreció que esta medida quedaba distorsionada o vulnerada por las interpretaciones “auténticas” que se iban manejando conforme las inclinaciones del gobernante político deseaba. Así las invitaciones de pase al retiro como los ascensos, se han venido manejando en los últimos años. Esas maniobras permiten mantener el control de los mandos superiores de las instituciones militares.
Aun cuando la vigésima quinta política de estado del Acuerdo Nacional: señala como deber del Estado la “Cautela de la institucionalidad de las Fuerzas Armadas y su servicio a la democracia”, no existe respeto a la mencionada institucionalidad. Las pruebas de ello, están resaltadas en las líneas anteriores.
Observando los hechos verificados en materia de ascensos durante el gobierno de Fujimori y su asesor Montesinos y contrastándolos con los realizados por el gobierno de Humala Tasso y su asesor Villafuerte, es difícil encontrar diferencia.

Necesidad de cambio

Desde hace años, todos los hechos apuntan a una necesidad de cambio. Un cambio que no signifique un maquillaje de las normas existentes o, lo que es peor, una maniobra para el control de la Fuerza Armada, como el que se quiere dar mediante la propuesta de Ley que el Ejecutivo envió al Congreso para modificar los artículos 6, 7 y 10 de la Ley de Ascensos de Oficiales (Ley 29108)
Desde el interior del Ejército se han levantado voces que reclaman que “no se quiere “élites” mal seleccionadas, mucho menos que no tengan las calidades y cualidades que merece el pueblo del Perú, peor que ostenten signos exteriores de riqueza incoherentes al bajo sueldo”.
Esas mismas voces señalan que “Si hay militares de cualquier jerarquía con propiedades o gastos que superan a sus ingresos, se podría pensar que no se obtuvieron lícitamente, y se sabe que ese tipo de personas siempre irán por más. ….Esos, no se quiere en el Ejército de Bolognesi!....”
Buscando, se dice, una mejor forma de evaluación de los oficiales aspirantes a los mandos superiores, en los últimos años se ha hecho uso del llamado “aplausómetro”. Este sistema se refiere a la nota de concepto que colocan los superiores en el grado a un candidato, siempre y cuando se encuentre en condiciones de evaluarlo. Lamentablemente, se ha distorsionado esta medida pues todos se sienten con que reúnen tal condición, incluso aquellos que nunca conocieron al oficial candidato.
El “aplausómetro” o como técnicamente se denomina “apreciación del comando” tiene un peso de 10 por ciento de la nota que califica la “aptitud profesional”.  Los otros factores en este rubro son: Antecedentes académicos (25%); Antecedentes de desempeño operativos y administrativos (65%). La suma de la aptitud disciplinaria (20%) y la aptitud profesional (80%) dan como resultado la nota final del candidato a ascenso.
Quienes conocen el sistema de evaluación militar señalan que “La diferencia entre candidatos al Ascenso a General de Brigada y General de División, por efecto de un sistema de evaluación mal aplicado, es de milésimas, existiendo poca diferenciación entre “buenos” y “malos”, pues la mayoría es evaluado anualmente con notas de atributo “sobresaliente”, es decir superiores a 95 puntos.
Según el general Roger Zevallos, la manipulación del factor “apreciación del comando” puede cambiar fácilmente la vida de muchos Oficiales candidatos.
Otros oficiales han señalado que factores que afectan la calificación, están relacionados directamente a la falta de uso de la Libreta de Apreciación y registro inadecuado de evaluación periódica; al temor de perjudicar a los evaluados con notas que en el consenso son apreciadas como malas; a la calificación basada en los últimos meses o semanas previos a la calificación.
Otros factores negativos en el actual sistema de calificación de los oficiales es la asignación de notas basada en vínculos de amistad formados durante el año o previamente; la existencia de Oficiales proclives a la adulación activa o pasiva; la apreciación de personal bajo influencia de intereses particulares; el premio o castigo a “lealtades” mal entendidas; la pereza del calificador para no realizar una apreciación detallada del calificado y la lentitud en el trámite de los Informes de Evaluación.

En manos del Congreso

Desde el pasado 2 de septiembre, el proyecto presentado por el Ejecutivo para modificar los artículos 6, 7 y 10 de la Ley de Ascensos de Oficiales de la Fuerza Armada, se encuentra listo para ser incluido en el Orden del día. La Comisión de  Defensa Nacional, Orden Interno, Desarrollo Alternativo y Lucha contra las drogas, aprobó el dictamen por mayoría, con 9 votos a favor de un total de 17.
So pretexto de aprovechar la experiencia de los oficiales, se pretende alargar el tiempo de servicios. Esta medida permitiría que los integrantes de la Promoción “Héroes de Pucará y Marcavalle” (1984) se mantengan en filas hasta el 2024.
Es bueno recordar que hasta el 2004 un general de división pasaba al retiro a los 60 años y desde el 2012 a los 66.

(28 octubre 2014)


Arequipa está a la vanguardia de la construcción antisísmica


Arequipa está a la vanguardia de la construcción antisísmica


Por Dante E. Zegarra López

Arequipa está a la vanguardia de la construcción sismo resistente. El primer edificio construido en el Perú con un sistema de amortiguamiento sísmico, ha sido levantado en el distrito arequipeño de Alto Selva Alegre. Hasta donde se conoce, es el único en el país con amortiguadores de sintonía de masas (ASM). 
Fue inaugurado en diciembre del año pasado tras casi dos años de construcción, para sede del Policlínico Espíritu Santo. Meses después, el gobierno incorporó el uso de estos sistemas de protección sísmica en el Reglamento Nacional de Edificaciones.
Hasta ahora en el Perú, tal como ocurre en muchos países, la filosofía de las Normas convencionales de diseño sismo-resistente  considera que las estructuras deben: resistir sismos leves sin daño; resistir sismos moderados considerando la posibilidad de daños estructurales leves;  resistir sismos severos con posibilidad de daños estructurales importantes, evitando el colapso de la edificación, no considerando elementos no estructurales.
En adelante, por lo menos los establecimientos de salud deberán ser capaces de resistir sismos severos sin daño alguno como es en otros países.
Una campaña de dos años, difundiendo entre profesionales de ingeniería de todo el país los beneficios del empleo de sistemas de protección sísmica, ha dado parcialmente sus frutos. Estos sistemas  son un requisito a cumplirse en adelante. La campaña fue emprendida por el ingeniero arequipeño Jorge Lezama Gavancho, con el apoyo de la empresa Vulko.
De acuerdo al Decreto Supremo N° 002-2014-Vivienda, del 14 de marzo de este año, en adelante, los establecimientos de salud deben contar con sistemas protección sísmica que les permita estar operativos antes, durante y después de un sismo violento.
Los sistemas modernos de protección sísmica, según los expertos, se clasifican en sistemas de control activo, control semi-activo y de control pasivo. Dentro estos últimos se ubican a los que utilizan amortiguadores de efecto masa, viscosos (en base a aceite), los histerísticos y de otros tipos. A su vez, los amortiguadores de efecto masa pueden ser de sintonía líquida (ASL) y de sintonía de masa (ASM).
En el caso del edificio del Policlínico social alemán Espíritu Santo se ha empleado el sistema de amortiguadores de sintonía de masa (ASM).
Según dicen los que dicen que saben, los resultados que se obtienen, permiten comprobar que los ASM resultan eficientes en la reducción tanto de los movimientos (velocidad y aceleración) como de esfuerzos flexionales y torsionales. Además señalan que “la ubicación en planta del ASM resulta de fundamental importancia para controlar la respuesta torsional debiendo realizarse estudios de optimización en cada caso”.

¿Cómo funcionan?
Cuando se produce un terremoto, los daños en las construcciones están relacionados con los tipos de los elementos constructivos, materiales empleados, modo de ejecución, subsuelo, topografía, entre otros.
De hecho, las ondas sísmicas afectan a las estructuras en función de diferentes características. Así las ondas de baja frecuencia hacen que los edificios altos entren en resonancia, afectando en menor grado a los edificios bajos. Por su parte las ondas de alta frecuencia dañan, sobre todo, a las casas bajas y, en menor grado, a las grandes estructuras.
Sin duda alguna, las construcciones son los elementos vulnerables más importantes, ya que los daños sufridos por ellas repercuten directamente en las víctimas que pueda ocasionar un sismo. Allí radica la importancia de reducir los efectos de las ondas sísmicas sobre las edificaciones.
De acuerdo con los especialistas, en el diseño de estructuras, en principio se consideran los efectos gravitatorios y las cargas adicionales debidas a las sobrecargas según el uso del edificio. La solución para la tipología estructural empleada se puede encontrar en los sistemas de aislamiento y control de vibraciones.
El control de vibraciones en zonas sísmicas, como la de Arequipa, no sólo se limita a edificios de altura, sino a todas las estructuras, principalmente hospitales, locales escolares, servicios públicos y represas, que necesariamente deben seguir funcionando después de un sismo severo.
Los edificios modernos y las torres, por lo general, son muy livianos y delgados, por lo tanto poseen un amortiguamiento natural muy pequeño, que los hace más propensos a las oscilaciones del viento y los sismos. Estas oscilaciones pueden causar daño a la estructura, afectando su funcionalidad. Para reducir las vibraciones se emplean los amortiguadores de sintonía de masas (ASM).
Un amortiguador de sintonía de masas, conocido también como un absorbedor de energía, es un dispositivo montado en estructuras para reducir la amplitud de las vibraciones mecánicas. Su aplicación ayuda a prevenir el daño o fallo estructural total.
Según explican los ingenieros, la frecuencia natural del dispositivo se sintoniza cerca de la frecuencia natural del sistema principal, provocando que el ASM vibre en resonancia, disipando la energía absorbida a través de los mecanismos de amortiguamiento del mismo. La cantidad de amortiguamiento suministrado depende de la relación entre la masa del ASM y la masa efectiva del edificio. Los valores en general rondan del 1% al 10% del peso del edificio.

Un poco de historia
El concepto de amortiguador de sintonía de masas lo utilizó por primera vez, en 1909, el inventor alemán Hermann Frahm, para reducir los movimientos de balanceo y vibraciones de los buques.
Después, el concepto de amortiguadores de sintonía de masas ha atraído la atención de investigadores de diferentes campos, para controlar vibraciones causadas por diferentes tipos de excitaciones, entre ellas la originada por las ondas sísmicas. De hecho, los primeros dispositivos de amortiguamiento especializados para terremotos no se desarrollaron hasta la década de 1950.
Según los anales de la ingeniería estructural, la primera edificación construida con soportes para aislamiento basal se levantó, hace 45 años,  en 1969 en Skopje, Yugoslavia. Se instalaron grandes soportes de caucho en el edificio de tres pisos de la escuela Pestalozzi, para alargar su período fundamental de vibración y reducir la demanda sísmica.
Actualmente, países como Japón, China, Estados Unidos, Canadá e Italia, lideran las estadísticas de edificios protegidos con amortiguadores de sintonía de masas. En América figuran México, Chile y Argentina.
Edificios como el City Corporation de Nueva York, el Taipei 101 Skyscraper deTaiwán; Shanghai World Financial Center de Shanghai, China; Torre de televisión de Berlín, Alemania; Spire de Dublín en Dublín, Irlanda; el Puente Akashi-Kaikyo, entre Honshu y Shikoku; el Tokyo Skytree, Yokohama Landmark Tower en Japón entre otros, emplean amortiguadores de sintonía de masas.

El Policlínico
Diseñado y construido por Estructuras Antisísmica EIRL – Ing. Jorge Lezama G., el edificio del Policlínico social alemán Espíritu Santo tiene una planta con irregularidades debido a la geometría del terreno. A esto hay que agregar que tiene elevaciones también con irregularidades debido al desnivel existente en el terreno y que llega hasta los cinco metros, entre el frente sobre la avenida Arequipa y la parte posterior la calle Vilcanota. Todo esto permite a los calculistas señalar que los tres modos de vibración que presenta el edificio generan un alto componente de torsión.
En el terreno ubicado sobre la sétima cuadra de la avenida Arequipa, se han levantado dos pisos subterráneos y ocho pisos sobre la superficie, cada uno de 3.55 metros de altitud, es decir 1.15 metros más que la altura que tiene el piso de una vivienda. Ello, para brindar una mayor ventilación al ambiente hospitalario. El edificio desde la calle tiene una altura de 28.4 metros y desde los cimientos, de 35.5 metros, equivalente a unos 14 pisos de un edificio para vivienda.
El sistema de protección sísmica en el edificio del policlínico social alemán “Espíritu Santo”, está compuesto de dos amortiguadores de sintonía de masas. Cada uno de ellos tiene un peso de cien toneladas. Están compuestos de caucho y plomo. Han sido ubicados en los extremos del edificio para reducir también el movimiento torsional.
De acuerdo con lo explicado por el ingeniero Jorge Lezama Gavancho el fundamento matemático del diseño del edificio y del sistema se basa en que la masa del amortiguador debe sintonizar con la relación de frecuencias y que se tiene que buscar sintonizar el amortiguamiento para la relación de frecuencias.
Ello permite que las aceleraciones, producidas por un sismo, en el último piso queden  reducidas en algo más del 50%. Cabe destacarse que la reducción de aceleraciones se da en todo lo alto de la estructura y que ésta en el centro de masas, a lo largo, la reducción llega a 30% aproximadamente.
Igualmente señala el ingeniero Lezama que la reducción de esfuerzos en las placas, en promedio, es de 40%. Explica que es más difícil que una estructura incursione en el rango plástico, en otras palabras, el material  no se deforma con daño bajo la acción del esfuerzo, cuando tiene amortiguadores de sintonía de masas.
En cuanto al costo del sistema de amortiguadores de sintonía de masas, alcanza apenas el 4.5% del costo total del edificio, que en este caso alcanzó los 386,497 nuevos soles de 8’669,780. El costo total de la obra, fue financiada con aporte de benefactores alemanes y de los misioneros combonianos, que en Arequipa son liderados por el sacerdote  José Schmidpeter.

Otro sistema
El próximo año deberá estar en funcionamiento otro edificio con sistema de protección sísmica. Se trata del City Center de Kimera Inmoviliaria, una de cuyas torres tendrá 20 pisos.
Empleará amortiguadores en la cimentación que permiten disipar la energía sísmica y disminuyendo los desplazamientos laterales haciendo que los daños en equipamiento y elementos no estructurales sean mínimos ante un sismo moderado o severo.
En este sistema de aislamiento sísmico los dispositivos son colocados en la base de la estructura que la aíslan del terreno y disipan la energía del sismo.
(Diario El Pueblo,12 noviembre 2014)